Opinión


14/03/18

Iván Guerrero

  1. Turquía no es Europa

    Se oyen voces de vez en cuando, diciendo eso de que desde la UE se está intentando que un país islámico como Turquía entre a formar parte de la misma. 

    La raíz de Europa ha sido y debería ser siempre cristiana. Luego meter un país de religión musulmana y encima enemigo acérrimo como fué de la Europa cristiana en la UE, es una aberración. 

    Y si el argumento de Turquía para entrar en la UE es, simplemente, por tener territorios en Europa, es un motivo de muy poco peso. Tienen territorios en el continente, si, pero conquistados a sangre y fuego a una nación soberana cristiana, el Imperio romano de Oriente, también llamado Imperio Bizantino.

    Los Otomanos conquistaron un estado cristiano ya constituido, no un conglomerado de tribus bárbaras, luego, para empezar, Turquía, se diga lo que se diga, no tiene ninguna legalidad real sobre esos territorios que ocupa en nuestro continente. 

    Cuando invadieron suelo ''bizantino'' y bombardearon los muros de Constantinopla en el siglo XV, lo hicieron por la simple ambición de un sultán que quería hacerse con la ciudad. Nada más.

    Por otra lado, Bizancio, ''transmisor de la cultura clásica'', como siempre se le ha considerado, merecería ser de nuevo libre, tal vez, hasta independiente. 

    Constantinopla (hoy todavía, desgraciadamente, Estambul), denominada en su día ''la nueva Roma'', engrandecida por el gran emperador Constantino ''el Grande'' y elegida como nueva capital del imperio romano, fue un baluarte contra el cual fueron frenadas en seco, muchas de las grandes invasiones provenientes de Oriente. Seguramente, sería distinta la Europa de hoy día si esa defensa hubiese caído antes de tiempo.

    La ciudad de Roma, es libre desde hace ya varios siglos, es incluso, con todo derecho por supuesto, capital de un país, Italia... ¿cuando le tocará el turno a Constantinopla?. 

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