Opinión


05/08/15

Tomás Amparán

  1. Reflexiones taurinas

    Es hora de reflexionar, terminada la Feria de Santiago de 2015 nos toca ponernos a comentar las muchas cosas buenas y aquellas que hay que mejorar, porque de todo ha habido. No podemos ser tan bondadosos como para taparnos los ojos y no ser capaces de criticar aquello que no nos ha gustado. La crítica positiva es fundamental en cualquier ámbito de la vida, pero en el mundo del toro más, porque todos los que vivimos la Fiesta de una manera u otra sabemos que hay muchas cosas que mejorar.

    Esta feria de Santiago ha sido muy notable, eso es innegable. Y todo empezó cuando el Consejo decidió prescindir de la empresa Chopera como asesores, algo que muchos aficionados llevábamos clamando, no porque lo hicieran mal, que algo de ello si hubo, sencillamente porque creíamos que había otros tipos de gestión. La gestión directa o la autogestión es difícil en mundo cerrado, como es el taurino, donde hay tantos intereses. En un sistema en el que las empresas que llevan las plazas son apoderados y a la vez ganaderos, hacen que cualquier plaza que quiera organizar una feria y no esté dentro de círculo maldito, solo tenga multitud de trabas y problemas para confeccionar los carteles. Muchos aficionados pensaban que conseguir una feria decente al estar fuera de este círculo iba a ser, cuanto menos imposible. Pero todas las dudas se disiparon cuando se realizó la presentación oficial de los carteles. Una feria bien rematada, con todas las figuras posibles y los toreros jóvenes que tanto gustan en la plaza de Cuatro Caminos. Es cierto que siempre falta alguien, hay nombres propios que todos teníamos en mente, que no han venido porque ellos no han querido, no porque el Consejo no lo haya intentado. Pero deben ser los que mandan, si quieren, quienes expliquen a los aficionados esas ausencias, totalmente justificadas.

    Hay gente de ese Consejo que ha dedicado muchas horas y mucho de su tiempo libre para organizar una feria que no decayera respecto a años anteriores. Y no ha decaído en absoluto, ganaderías nuevas, toros bien presentados manteniendo un nivel de exigencia que aquí en Santander, si se pide. Ganaderías que el año pasado vinieron decepcionando y este año han repetido a buen nivel. Se ha prescindido de Victorino Martín, un ganadero muy de Santander, que siempre que viene lo hace bien, y en los últimos años ha salido como la mejor ganadería varias veces. Cierto es que los toros de Victorino no pasan por su mejor momento y se decidió probar con Ana Romero, una ganadería mítica que no ha dado su mejor cara en esta feria. El año que viene habrá que pensarse muy bien si volver a lo conocido o decantarse por otra fuerte. Yo soy de los segundos, hay ganaderías serias y una corrida dura de un encaste de los llamados fuertes tiene que haber. Por otro lado ha sido un debutante, como es Joselito en su labor de ganadero con El Tajo y La Reina el que se ha llevado el galardón a la mejor ganadería. Unos toros de presentación impecable, duros, con casta, de esos que no dejan indiferente al aficionado del tendido. El resto, sin pena ni gloria, una novillada muy floja de El Freixo. Si por algo se caracterizaba Santander era por traer novilladas fuertes y muy bien presentadas, eso se ha perdido este año, esperemos que sea un borrón y el año que viene se vuelva a una senda que no se puede perder. Juan Pedro y Parladé horriblemente mal, Garcigrande y Domingo Hernández enmendaron la nefasta e indecente presentación del año pasado, trayendo una corrida buena en líneas generales. Nuñez del Cuvillo estuvo un punto por debajo del resto, y a pesar del buen sexto, no gustó. También hay que decir que la decisión de traer esta ganadería se hizo deprisa y corriendo en un alarde de profesionalidad y trabajo por parte del Consejo. Las cosas como son.

    Sobre los matadores se pueden decir muchas cosas, y como no debo nada a nadie, no me importa decir las cosas como las siento. Me gustó la idea de los seis novilleros, en un año con tanto novillero era una apuesta interesante. Que lo ideal era haber hecho dos, ya lo sabemos, pero también sabemos que eso no es posible. Que podían haber sido 4 con dos novillos cada uno, también es otra opción, pero que quieren que les diga me sigue gustando más esta, ver 8 novillos que embisten es una delicia, ver 8 novillos de El Juli hubiera sido un suplicio. En lo que refiere a las corridas de toros, los jóvenes han estado a la altura, Escribano y Juan del Alamo triunfaron, Garrido cumplió, Jiménez Fortes estuvo muy por debajo de lo que en él es habitual en esta ciudad y mención aparte merece el arrojo y las ganas de Fernando Rey en su alternativa, quiere ser torero y en Santander lo demostró con creces. Valentía no le falta. Respecto a las figuras es más de lo mismo, como y cuando ellos quieren. Morante, Talavante y Manzanares vinieron a darse una vuelta por Santander, podían haber ido a torear a cualquier otro sitio, pero prefirieron pasar el día en nuestra ciudad. Habrá que tomar nota porque no todo vale. Por otra parte Ponce estuvo radiante, Castella lo hizo muy bien y Perera es un maestro que vino a torear y demostrar que está por encima del resto. Padilla y El Cid confirmaron lo que muchos decíamos en la presentación, que sobran. Si el motivo para que venga a torear Juan José Padilla es que lleva gente al tendido y pone bien las banderillas, el otro día ni trajo gente, y en su primer toro se rajó y dejó a su cuadrilla asumir la tarea de las banderillas. Y con Manuel Jesús “El Cid” la cosa es parecida pero diferente, todo pundonor y verdad en su toreo, pero ya no está y él se tiene que dar cuenta. Capítulo aparte requiere el semi Dios del toreo actual, Julián López El Juli, torero poderoso, que manda, torea, sabe hacer todo bien, está por encima del resto. Pues todo eso se le olvidó el otro día. Con una de “sus ganaderías”, con toros que los conoce perfectamente, porque es él que los exige, no puede permitirse el lujo en un mano a mano de salir por la puerta de cuadrillas con una solitaria oreja. Eso sin decir la impresentable novillada que ha traido a Santander. Por suerte la feria no depende de mi, y yo no decido nada, pero si lo hiciera sopesaría muy mucho el que el año que viene estuviera en nuestra ciudad. Por el mismo motivo por el que los triunfadores deben estar porque se lo ganan en el ruedo, los que no han estado deben pagarlo con su ausencia.

    Todo esto de puertas para afuera, lo que cualquiera ha visto, algunos estarán de acuerdo y otros muchos pensarán diferente, esa es la esencia de este mundo maravilloso. De puertas para adentro hay muchas cosas que decir, pero eso lo dejo para otro momento, cuando el calentón de la feria se nos quite y podamos sentarnos y escribir más con la cabeza que con el corazón. Sólo decir aquí que el esfuerzo que ha hecho el Consejo este año ha sido titánico, que no saldrá de mi una crítica gratuita porque desde el primer momento he apoyado la iniciativa de una gestión propia fuera del ámbito más taurino del que estamos acostumbrados. Debemos todos felicitarnos por esta feria, ya habrá tiempo de sentarse y analizarla profundamente, pero debemos sentirnos orgullosos del esfuerzo realizado. Seguimos siendo un ejemplo para el resto del país, seguimos siendo una feria modélica en muchos aspectos, eso se ha mantenido y se ha aumentado, pero queda trabajo por delante. La excelencia cuesta, pero tenemos la obligación de ir a por ella.