Opinión


28/04/16

Tomás Amparán

  1. Radiografía de un fracaso

    Era un secreto a voces, pero ya está decidido que volvemos irremediablemente a unas nuevas elecciones, que nadie les engañe diciendo que son una segunda vuelta porque eso no es cierto. Si así fuera muchos de los partidos que han concurrido a las elecciones de diciembre no podrían presentarse, y eso no va a pasar. Los líderes de las fuerzas mayoritarias no han tenido la sensibilidad de plasmar lo que los votantes les pedimos, y no fue otra cosa que se sentaran a pactar. Han sido incapaces de llegar a un acuerdo, y no es cuestión de buscar culpables, aunque deberíamos hacerlo, porque ellos mismo nos obligan a realizar otro ejercicio democrático, tenemos que arreglar los ciudadanos lo que ellos han sido incapaces de solucionar en 6 meses.

    Meses de desgobierno, donde un gobierno en funciones ha sido incapaz de ponerse delante del Parlamento para someterse a unas sesiones de control que, si son necesarias en una legislación normal, cuando estás en funciones deberían ser obligatorias. Una oposición enfrascada en un cambio que ni ellos mismos se han creído nunca. Y es que a la hora de la verdad anteponer el ego personal a las necesidades del país es algo difícil de realizar. En unas elecciones normales, son los partidos los que imponen sus normas, pero en estas nuevas elecciones deberíamos ser nosotros, los ciudadanos, los que tendríamos que exigir a todos estos dirigentes como hacer las cosas.

    Yo estoy muy cabreado de su falta de responsabilidad, y por este motivo haría una serie de exigencias, la primera de ellas, es que puesto que una nuevas elecciones nos van a acostar a los españoles la friolera de más de 160 millones de euros, exigiría que no hubiera campaña electoral, han tenido 6 meses de campaña, ya han hablado todo lo que tenían que hablar, ya nos han contado todo lo que tienen, además ya hemos visto lo que puede dar de si cada uno. Por lo tanto nos sobran esos quince días agobiantes de escuchar mentiras. Y el otro punto que yo exigiría es que los 4 grandes “estadistas” que han sido incapaces de solucionar esto, den un paso a atrás y los partidos elijan nuevos candidatos que ofrecer a la ciudadanía. Todos ellos han tenido su oportunidad y han fracasado estrepitosamente. Rajoy ha demostrado su incompetencia a la hora de dialogar, está solo, cuando todo el mundo te rechaza, el problema no es del mundo, es tuyo. Pedro Sánchez ha montado su estrategia uniéndose a unos Ciudadanos que han mantenido sus líneas rojas y nunca tuvieron intención de cambiarlas, exactamente igual que Podemos, que el ego de su jefe ha salido siempre que se ha puesto delante del atril. Nunca tuvo intención de pactar con nadie y siempre se mantuvo al margen porque unas nuevas elecciones le beneficiaban. Resulta que al PP y a Podemos les unen, en este aspecto más cosas de las que los separan. Es el mundo al revés.

    Lo único que está claro es que los a los ciudadanos nos obligan a votar, y que nadie me entienda mal, a mi me encanta, no es que la gente no quiera hacerlo. El problema es que ya lo hemos hecho. Porque la pregunta hoy es la que todo el mundo se hace, ¿qué pasaría si se vota y ocurre lo mismo? ¿Qué pasaría si nadie obtiene mayoría o los pactos no dan para formar un gobierno? No hablo de una utopía, hablo de algo real, que seguramente suceda. ¿Si ocurre eso entonces buscarían una solución? Lo cual me lleva a pensar que lo que han estado haciendo hasta ahora ha sido una tomadura de pelo. ¿Si ocurriera lo mismo volverían a repetir las elecciones porque no llegarían a un acuerdo? Es presumible que el PP vuelva a ganar, pero ellos están en su burbuja, nadie quiere pactar con ellos, o mejor dicho nadie quiere pactar con Rajoy. El PSOE volverá a sacar unos resultados similares, con la espada de damocles encima de la cabeza de su líder. A los votantes de Ciudadanos que les van a ofrecer, seguir sí o sí con un pacto de centro izquierda con Sánchez o van a dar el gobierno a Rajoy como es presumible que ocurra si se dieran los números. ¿Será Rivera capaz de decir claramente lo que va a hacer y mantener su promesa? Y Podemos, que ha demostrado que no se baja del atril y está empeñado en mantener su desafío soberanista porque depende de sus confluencias, ¿qué hará? Igual obliga a IU a vender su marca para sacar más escaños y forzar la desaparición de un partido emblemático, al que su líder, más parecido a un Zapatero y su alianza de civilizaciones, que a un líder de la izquierda. Pero claro intentar ser el líder de la izquierda con dos diputados es harto complicado. Muchos votos y pocos escaños. Pero han sido ellos los que han perdido la ocasión de cambiar las cosas haciendo una nueva Ley Electoral, que casi todos estamos empeñados en modificar, pero que a la hora de la verdad nadie quiere hacerlo.

    El único sensato ha sido Rivera al decir que se necesita irremediablemente al PP para cambiar las cosas. Hay que cambiar a Ley Electoral, hay que modificar la Constitución, y ciertas leyes que requieren mayorías cualificadas. Después de las elecciones de diciembre se tenían que haber sentado los 4 partidos, tenían que haber pactado un presidente de consenso con el compromiso de realizar una legislatura breve para realizar todos esos cambios y volver a hacer unas nuevas elecciones. Esto es lo que exigía la gente, esto es lo que se pedía y esto es lo que han sido incapaces de ver. Les ha cegado el ansia de poder, el ansia de ser los gobernantes de un país cada día más corrupto a la vez que ruinoso gracias a la dejadez de sus pseudo gobernantes.

    Y así, sin haber resuelto el problema de los presupuestos del 2015, sin arreglar el déficit del año pasado, sin poder asistir a reuniones trascendentes al no poder enviar un representante (porque Rajoy, haciendo mía esa mítica frase de aquel 23 de febrero, ni está ni se le espera), nos encontramos a finales Junio, y entre discusiones, dimes y diretes, y vacaciones de verano (totalmente merecidas ¿verdad?) nos presentamos en Septiembre. Y como todo va bien, que sus Señorías se lo tomen con calma y no se estresen. Y mientras tanto el Presidente Obama, que está deseando hacer una visita institucional a España no podrá venir porque en nuestro país, casi un año después, seguimos sin tener a nadie que puede recibirle al pie del Air Foce One.