Opinión


07/12/21

David Bossu

  1. Asalto a las trincheras

    Las trincheras siempre han permitido que la guerra se disputara en frentes estables, situados en territorios de ambos bandos. El objetivo principal era mantener el territorio bajo control para evitar que el enemigo pudiera conquistarlo. Una vez dicho lo que son las trincheras, parece que el Racing esté allá por los años 1.914 a 1.918 cuando la Primera Guerra Mundial asolaba Europa. En esa contienda ese tipo de estrategias eran vitales, como lo es ahora en el seno del conjunto verdiblanco.

    En la Albericia hay dos frentes estables, enfrentados con el objetivo de mantener el favor de los máximos dirigentes, y para ello, hay que impedir en todo momento que la otra facción consiga apoderarse del convencimiento de Pitma. La situación actual ya no se disimula en absoluto. Víctor Alonso y Guillermo Fernández Romo siempre juntos de la mano, pugnan contra Colsa y Anievas.

    Cada estategia que utiliza uno de los dos bandos la firmaría el comandante británico Federick Stanley Maude que fue vital y un personaje importantisimo de la Primera Guerra Mundial. La situación no es la más indicada para un club, la lógica sería que todo el mundo estuviera unido y a una, pero por desgracia en la actualidad no es así. Si toda esta situación los que mandan en la entidad verdiblanca no ponen freno, es muy posible que cada día vaya a más, y será responsabilidad solamente suya.

    La comunicación se rompió hace tiempo, prácticamente nunca hubo tal conexión. Desde que Alfredo Pérez y Pedro Ortíz dieron plenos poderes hace tiempo al Director General Víctor Alonso, el madrileño siempre ha querido jugar al PC Fútbol, y en esta pretemporada ha confeccionado una plantilla a su gusto con sus aciertos y desaciertos. Sin embargo, cuando ha querido poner su sello en las categorías inferiores ahí es cuando han llegado los problemas.

    En un principio, “la guerra” tenía un claro dominador, y todo era favorable a los madrileños. Sin embargo, el desgaste ha sido un factor que no les ha beneficiado en absoluto. “La batalla Moha Ramos” ha hecho mucho daño, el aval que pusieron ha sido determinante para que el grupo Pitma sepa de quien fue el error.

    Por cierto, el cancerbero ya no pertenece al Racing, ya no está, y el club ha querido desacerse de él con la mayor discrección. Si un 50% de la máxima autoridad lo tenía muy claro, la otra mitad comienza a entender perfectamente que es lo que se tiene que hacer para que este club comience un poco a funcionar de una vez por todas, y no se esté siempre en las mismas batallitas.

    Ahora mismo, el bando de los madrileños lo tienen también en su mano, si Fernández Romo no intenta inventar, hacer cosas que no las entienden nadie, seguramente pueda aguantar su cargo hasta final de temporada, ya que los resultados – quitando el último partido- le avalan, por consiguiente, a Víctor Alonso también. Pero de seguir haciendo propuestas que nadie entiende y si encima eso provocan derrotas como la del Valladolid Promesas, el pulgar de los máximos accionistas irá hacia abajo.

    La solución debiera ser al menos todos remar en la misma dirección por el bien del Racing, pero posiblemente ya sea tarde para tener un armisticio como el del 11 de noviembre de 1.918 en un vagón de tren parado en el bosque francés de Compiegne, al norte de Paris, que se llevó a cabo con el mayor secreto y que terminaría con la Primera Guerra Mundial.

     

     

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