Opinión


18/11/17

Claudio Acebo

  1. Cantabria sostenible

    Ya se han presentado los presupuestos de Cantabria para 2018 comenzado así el rosario habitual de preguntas y respuestas. La gran preocupación de los cántabros está en conocer cuándo nuestros dirigentes serán capaces de equilibrar presupuestos sin que tengan que echar mano a un subida de impuestos -recurso muy socorrido- cuando realizan una mala gestión. El año que viene tienen previsto recaudar 20 millones con la subida de ‘sus impuestos’, aunque la gran pregunta es ¿de dónde saldrán los 700 millones necesarios para equilibrar ingresos y gastos? Volvemos a los cuatro conceptos que manejamos los legos en esta materia: ¿si tenemos unos ingresos de 1.900 millones de euros -pongamos dos mil- y unos gastos de 2.729, dónde sacan el resto? Segunda duda: ¿qué capacidad de maniobra  tiene Cantabria con unas inversiones reales que no llegarán a los 184 millones? Tercero: teniendo en cuenta que la amortización supera el presupuesto de un año pagando religiosamente un millón de euros diarios, la deuda pública se dispara con el 15% de las cuentas, algo insostenible por muchas dosis de paciencia y cautela que los 35 nos quieran asegurar. Cuarto: ¿El aumento del 4,91 % de aumento sobre el presupuesto del año pasado a qué se debe; nuestros números económicos nos permiten esta subida, o será un sacrificio más que pagamos los cántabros hasta que nuestros diputados se decidan de una santa vez a trabajar la viabilidad de una Comunidad que año tras año queda estrangulada por su situación económica? Es el debate serio y equilibrado que muchos exigimos de nuestros representantes. Seguimos viviendo con la vista puesta en saldar las cuentas anuales, mientras debiéramos mirar con altura de miras y establecer el gran debate para Cantabria y su sostenibilidad. El PRC pone el grito en el cielo: “Si nos quitan 400 millones de financiación, cerramos la autonomía”. Es la primera vez que se lanza un SOS imagino que a la comunidad con la mente puesta en Madrid. A ver. ¿Hemos gastado mucho más y tenemos que pagarlo o tenemos que mirar a la capital para financiarnos y así  salir adelante? ¿Qué hemos hecho en los últimos 40 años para bajar por el tobogán de la industria y economía? Nuestra Comunidad, necesita una reflexión más arropada de todos los sectores cuanto antes. Los presupuestos saldrán adelante pero con números hipotecados; no son los mejores indicadores para estar satisfechos. Es una llamada general a políticos, patronal, sindicatos, universidad… a todos. No vamos bien, y esto tiene que cambiar si aún nos queda algo de dignidad pensando en próximas generaciones. 

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