Opinión


17/02/18

Claudio Acebo

  1. ¿Castigar o prevenir?

    Nuestra sociedad tiene un gran problema a la hora de protegerse contra los criminales más repudiados. Estos días, tiene un debate público cuando mediáticamente se airean conductas y crímenes horrendos. Reunir dos millones de firmas en apenas quince días por familiares de Diana Quer y de la niña Mari Luz Cortés evitando así que el Congreso derogue la prisión permanente revisable es para tenerlo en cuenta a pesar de la oposición de dos centenares de penalistas entre magistrados, jueces, fiscales y profesores y algunos partidos políticos. Desde luego, si te afecta directamente no hay sentencia que te consuele a pesar que nuestro código es uno de los más duros de Europa. ¿Cómo prevenirnos de estas conductas desalmadas? ¿Qué amparo podemos tener con un salvaje criminal que es capaz con toda su crueldad de ‘asesinar con una sierra eléctrica a sus dos hijas’ de 9 y 4 años? Esto no es alarma social y difícilmente quepa otra sentencia que la cárcel de por vida. Los dolorosos casos conocidos de Diana Quer, la niña Mari Luz Cortés, Marta del Castillo, las niñas de Alcàsser, torturadores, terroristas, violadores en serie… son delitos gravísimos y como tales deben ser juzgados aplicándoseles sentencias ejemplarizantes. Paralelamente, el Tribunal Constitucional no se ha pronunciado aún si encaja la propuesta en la Constitución. Lo que ya desgraciadamente no hay manera de acoplar es, que estas criaturas, esas personas, vuelvan a tener vida. Hace unos días salió el tema hablando con  Santiago Pérez Obregón, el que fuera magistrado del TSJC. Está claro que su opinión delante de un micrófono no podía ser otra que dar una nueva oportunidad a la vida del preso alineándose con muchos de sus colegas penalistas. Yo, en cambio, intento ponerme en el lugar de los que ya no tienen oportunidad de defenderse; el resultado está lejos de las tesis de mi amigo Santiago, aunque el sentir es bien distinto cuando no hay testigos -en este caso, micrófonos- alrededor. Cuando un caso de estos te toca muy cerca, no hay ley que consuele la pérdida de un ser querido. No es un linchamiento social y mediático, no. Los ocho delitos afectados y la aplicación de cinco nuevos casos catalogados como graves, están en el debate de la prisión permanente revisable. ¿Creen de verdad que es un debate electoralista cuando el 80 % de los ciudadanos reclama este castigo para estos delitos graves? Perdón por mi insistencia; los asesinados desgraciadamente ya no pueden responder.

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