Opinión


21/09/17

Tomás Amparán

  1. Votarem

    No hay nada más noble, más importante y más democrático que preguntar a la población sobre ciertas cuestiones importantes. Normalmente a los políticos les cuesta mucho sacar las urnas a la calle, debe ser que consideran que la ciudadanía no está lo suficientemente preparada para tomar decisiones importantes. En cambio sí parece que lo esté para elegir cada 4 años a sus gobernantes. A mí siempre me ha gustado la idea de votar, me parece un ejercicio muy sano, porque sientes en primera mano que es la democracia. Todo depende de tu voto y no de las decisiones que muchas veces, interesadamente, toman otros por ti. Yo sé que hablar de Cataluña escuece mucho, porque tocamos un tema trascendental para el país como es la organización territorial. Hay un lema que hoy está más vigente que nunca y es el ese que dice “España, Una, Grande y Libre”. Sí, ya sé que me dirán que eso es de otra época y ya está superado, pero yo les diré que no está superado y que tiene más vigencia que nunca. Les diré que hay políticos que ese lema le tienen escrito en una plaquita en su despacho. Evidentemente es una forma de hablar, ningún político de hoy tiene los huevos de decir esto en alto, pero no hace falta decirlo para saberlo, ¿no creen?

    La unidad territorial fue uno de los grandes temas de consideración a la hora de hacer la Constitución española del 78. Veníamos de un régimen que acallaba cualquier atisbo de nacionalismo con balas y cárcel. Esta represión no hizo más que hacer florecer un nuevo nacionalismo, mucho más beligerante pero mucho más inteligente. Con la nueva Constitución y esa organización territorial de las Autonomías tan aplaudida en el exterior, suavizó ese sentimiento, pero ni mucho menos terminó con él. A medida que los años pasaban, los distintos gobiernos de uno y otro signo, gracias al nefasto sistema electoral que tenemos y que somos incapaces de cambiar, dependían de ellos y se dieron cuenta estos nacionalistas que gracias a sus votos, iban consiguiendo pequeños triunfos. Más y más transferencias, más y más dinero, y evidentemente más autogobierno. Hasta que vieron que si eran capaces de quitar al Estado todo el sistema educativo, para que fueran las propias Autonomías las que lo manejaran sin apenas injerencia de Madrid, tendrían casi todo hecho. La espita ya estaba colocada. Es verdad que se ha tardado mucho tiempo. Es verdad que ETA ha sido una piedra y una chinita muy grande en el zapato nacionalista, es verdad que ciertas mayorías absolutas han frenado ciertos intereses, pero pasado el tiempo llegamos aquí. Y aquí estamos, con la mierda llegándonos al cuello e intentando no respirar mucho para no tragarla.

    Por supuesto que es difícil en tan pocas líneas condensar tanta historia, evidentemente caben mil y un matices, pero la realidad es que de todos aquellos polvos tenemos ahora este barrizal.  Hay quien dice que el día 1 de octubre no va  pasar nada, yo con mucho cariño, les llamo incautos. Normalmente esto lo dicen quienes apoyan a un gobierno absolutamente inoperante y que es uno de los grandes responsables de que ahora estemos así. ¡Claro! Intentar cambiar las cosas en tan poco tiempo queriendo hacer cumplir la ley a toda prisa, es muy bonito. Pero que eso lo haga el mismo partido que durante años y años lleva toreando a la justicia por la corrupción que arrastra es cuanto menos ridículo. Rajoy no tiene ninguna capacidad moral de llevar este asunto, entre otras porque no sabe hacerlo, porque no sabe dialogar, porque es incapaz de pactar ni con los suyos, y porque arrastra una masa social sin ningún tipo de autocrítica, aunque ésto no es fundamental para gobernar un país. Lo que hoy estamos viviendo viene de poquitos años atrás cuando ante un problema, él prefirió meter la cabeza en la tierra esconderse, que es lo que hace siempre, y esperar que el problema pase. Pero fíjense, el problema no sólo no ha pasado, sino que es inmenso. Después un jefe de la oposición que no sabe de qué va el tema, si federalismo, si nacionalismo, hoy a favor de votar mañana en contra. Un líder de Podemos que su máxima obsesión es sentarse en el trono de Rajoy, le da igual como, por lo legal, por lo ilegal, inventándose mociones o asambleas y cada vez que abre la boca es para decir una sandez. Luego Rivera que anda sobre aguas turbulentas, si para un lado si para el otro, cada vez que hace algo es para demostrar que ya no es que sea la marca banca del PP es que podría ser el delfín de Rajoy. Y así estamos por este lado.

    Por la otra parte hay unos individuos, que son tan corruptos como el partido que gobierna, o más (porque lo de ellos está demostrado). Que no tienen ningún sentido de la democracia y se saltan las leyes que no les gustan. Con un Parlamento en el que hacen y deshacen a voluntad propia saltándose sus propias leyes, por cierto, nada nuevo en la historia de los regímenes dictatoriales. Y que encima engañan a la gente y gobiernan solo para una parte de su población. Si estuviéramos en una tasca tomando una caña diríamos que entre maleantes y delincuentes anda el juego. Pero tampoco hay que ponerse así porque esta es una tribuna muy seria.

    Y ahora que… pensarán muchos. ¿Cómo se soluciona esto? Unos dirán que hay mecanismos legales para frenarlo, pero eso pasa por detener a los máximos responsables de la Generalitat. Y a ver quién es el guapo que se arriesga a una movilización en la calle que nadie sabe cómo acabaría. Otros dicen que aplicando el famoso artículo 155, lo cual sería la mayor paradoja de la democracia, que unos individuos que trabajan en el Senado, y que no hacen absolutamente nada durante toda la legislatura, tuvieran ellos solos la capacidad de poder proclamarlo. Pero quitar a Cataluña toda su autonomía no lo contempla ni el jefe del ejecutivo. Dirán que el Rey podría hacer algo, pero bastante tiene con estarse callado y no enseñar la cabeza, porque si lo hace la víctima colateral de todo este despropósito puede ser él. Me dirán otros que dejar que hagan el referéndum o el teatrillo ese que van a hacer, pero yo no tengo ninguna duda que eso va a ocurrir. Va a ver votaciones porque los que quieren votar a favor de la separación, van a votar por encima de todo, y evidentemente van a ganar. Y el día 2 de octubre hay una ley, ilegal es verdad, pero una ley para irse de España. Y entonces hablaremos.

    Yo, que he intentado analizar esto con sorna y sentido del humor, no veo solución, ni buena ni mala. Veo que hay una masa de la población que quiere irse, veo que lo que se está haciendo está creando más independentistas, y creo que la única solución a este problema gravísimo, el más grave de la democracia pasa por que el actual presidente del gobierno español dimita y se pacte un referéndum, que nunca se tenía que haber dado si se hubieran hecho bien las cosas. Ahora ya no hay solución, ahora nos tenemos que tragar las tripas y aceptar lo inaceptable gracias a quienes nos han traído hasta aquí. Nos han ganado la partida porque la ley no es igual para todos, porque cerrarse al diálogo trae consecuencias nefastas, porque pensar que hay ciertas cosas intocables es de gente con muy poca visión, porque hacer oídos sordos a lo que pide la gente es de malos gobernantes, porque pensar que solo tú haces lo correcto es de prepotentes. Y cuando llegue el día 2 de octubre veremos a ver qué ocurre, porque cualquier decisión que se tome, sea del tipo que sea, será mala para España. Porque aunque creamos que hemos terminado con el problema, la experiencia nos dice que solo lo hemos aparcado y tarde o temprano volverá a salir con más fuerza. Y prepárense, porque lo que estamos viviendo estos días no será la última vez que se repita en otros territorios. Esto sólo acaba de empezar…

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