Opinión


10/02/26

Javier Domenech

  1. 17 Millones en martillazos

    Hace unos días, orgullosos, y a martillazos, los políticos locales arremetieron contra las paredes de la Residencia Cantabria, dando la señal de salida para iniciar un derribo programado hace años y que durará otros dos.

    La Residencia Cantabria fue el hospital que revolucionó la asistencia hospitalaria en nuestra región. Allí no solo nacieron un cuarto de millón de niños, sino que también fue el lugar donde se formaron generaciones de médicos y enfermeras. Su distribución interior es la adecuada para un hospital de tamaño medio, y así funcionó durante años, como germen del renacer de la vieja Casa de Salud de Valdecilla o como socorro de la misma, a lo largo de los más de diez años que duró la construcción del nuevo hospital tras el trágico accidente de 1999. Pero al dia de hoy, persisten  los retrasos en ingresos y las urgencias permanecen saturadas, por falta de camas disponibles para muchos enfermos y aumenta el número el de personas que viven solas o necesitan cuidados no estrictamente hospitalarios, sin que exista una dotación adecuada para ellos.

    En el momento en que se inicia su demolición, surgen preguntas que requieren respuestas. ¿Es normal que un edificio construido hace 40 años deba ser derruido por completo sin que amenace ruina alguna?. En Inglaterra, Francia y  Estados Unidos los hospitales conservan sus estructuras tras más de un siglo, con renovaciones periódicas, pero aquí edificamos magníficos centros sanitarios y en pocos años, los demolemos considerándolos anticuados. Aunque se diga que haz zonas con amianto, lo mismo ocurre con el 80% de los edificios santanderinos construidos entre 1965 y 1980, sin que se hayan aplicado medida similares.

    Pero vayamos a los costos: Se ha presupuestado, en solo su derribo, diecisiete millones de euros, y durarán 18 meses. Luego, seguirá una fase de concurso de ideas y proyectos, y otra de construcción, que evidentemente será muy superior en costos. Todo para construir algo tan etéreo como "un Parque de Innovación en Salud orientado a las nuevas tecnologías la inteligencia artificial y la biotecnología, formando un ecosistema de impacto económico y social a largo plazo". ¿Alguien sabe en qué consiste ese galimatías tan bien sonante o cuántas mayores inversiones van a ser necesarias?. ¿No acabará de la misma manera que el proyecto de la Universidad Pontificia de Comillas destinado a "la innovación y los desafíos tecnológicos para hacer frente a los cambios que debía afrontar el mundo" con su instituto de lenguas hispánicas, destinado a convertirse en un referente educativo internacional?

    Hagamos algunas comparaciones: En Madrid, la construcción del modélico centro deportivo Gallur, construido en seis años, dotado de dos piscinas y pistas de atletismo cubiertas y considerado uno de los mejores de Europa, costó 19 millones. Lo mismo que cuesta la demolición de la residencia Cantabria. También se sabe que la construcción de una residencia de ancianos con capacidad para 120 plazas, cuesta alrededor de siete millones de euros y 18 millones su equipamiento completo. Lo mismo que costará la demolición de la Residencia Cantabria. Y en 2026 se han presupuestado 4 millones y medio de euros en obras destinadas a prevenir los daños causados por las inundaciones en Cantabria. La tercera parte de lo que cuesta la demolición de la Residencia Cantabria.

    Sinceramente, no se de qué se muestran tan satisfechos los políticos que iniciaron a martillazos la demolición de la Residencia Cantabria.

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